8 de marzo, día de reflexión y lucha como cualquier otro de nuestra vida. Todos los días de la vida son de lucha y reflexión para la mujer. Ese es su trabajo múltiple: luchar, luchar, y pensar en los demás.
Foto de Alfonso Alonso
Fragmento de El Mesto de las Rosas
Recuerdo en el vestido el negro, y en sus manos vencidas estaba el agua, la mañana. Las manos eran negras: iban por la cocina y por las cuadras, por las flores del patio con el mismo nervio, fermentaban la leche para el queso, moldeaban los quesos en recias esterillas y eran negras, y al lavarme suavitas sin embargo.
Recuerdo el patio siempre con trasiego, el agua del aljibe con bichitos, los montones de blanca yerba, su lenta luz de noche en los veranos. Una fosforescencia con la yerba segada se esparcía en el patio entre lo negro. Las canciones también eran así:
Hay verdes hermosísimos si mayo
retiene al sol cautivo entre las nubes,
si la lluvia persiste en la campiña
con sus charcos y sus manantiales.
Pero existen las duras primaveras
zahiriendo el olivar y la nostalgia.
si la lluvia persiste en la campiña
con sus charcos y sus manantiales.
Pero existen las duras primaveras
zahiriendo el olivar y la nostalgia.
Recuerdo algunas cosas, sus olores; cosas elementales, como el patio, el aljibe recóndito, la yerba con sus brillos, y la luz. La luz de sus vestidos negros, y sus manos, moviendo siempre el ámbito y la espera.


