Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

sábado, 7 de noviembre de 2009

MILONGA Y HOMENAJE



Ángel el Recovero


A mi hija Africa y su Recova.
A mi querido Luis por su solidaridad.



Esta milonga se publicó en 1993 con la dedicatoria siguiente: A Vicente Núñez, que conoció a mi padre. El genial poeta de Himnos a los árboles y Ocaso en Poley me pidió que escribiese una milonga al estilo de Jorge Luis Borges en la que describiese a mi padre, del que Vicente tenía buenos recuerdos. En esta ocasión, y tantos años después, se la dedico a mi hija África porque, aunque en otro ámbito laboral y en distinto espacio geográfico, sigue viva la dedicación económica de sus abuelos. http://www.recova.es/



Andaba por el camino
de Aguilar a Montalbán.
Andaba con su recova,
con su recova y su afán.

Era buen mozo y discreto.
Padre de más de diez hijos,
y padre de otros asuntos
serios como crucifijos.

Trajinaba con los huevos,
con la paja, con las telas;
esas cosas de justicia
que son la vida y las pelas.

Allegaba a los cortijos
y a las casas señoriales.
Al irse dejaba un algo
de amor en patios y umbrales.

Chalán rumboso, refieren,
y amador de fino estambre.
Manejó la seducción
para combatir el hambre.

Cuanto se sabe de un hombre
se dice, si es que hay motivos;
por eso es que lo recuerdo
con alma de nervios vivos.

También fue tratante ducho
de fincas, mulos y aperos,
y no se le resistían
señoritos ni traperos.

Labia y palique del Ángel
que quisiera un rey gitano:
diez palabras, y unas copas,
y el trato estaba en la mano.

Gracia de pana sin plancha,
riqueza sin pan de sobra,
genios que viven un día
prolongándose en su sombra.

Iba a caballo y volvía
con el serón siempre lleno.
Siempre volvía a su casa
borracho, triste o sereno.

De Aguilar a Montalbán
él y su entero, seguros,
por barrizales y cuestas
trasnochando en los apuros.

Tenía el temple y la clase
de estirpe de aguardienteros:
gentes del sur que embestían
al sol y a los aguaceros.

Callada llaga la viva
que lo tuvo entretenido.
Vida sabida su llaga
que no acallará el olvido.

Que nunca fue renegado,
ni pendenciero, ni oscuro.
Eso escuché por los tajos,
y en ello estoy tan seguro

Republicano a su modo:
fue en la guerra cocinero
de las tropas nacionales
no por voluntad ni fuero.

Fue porque un día en su pueblo
reventó el verano a oscuras,
y al joven, despavorido,
lo alistaron de premuras.

Tan generoso en su sangre
y tan bello en el camino.
Padre de padres y madres
pero no de su destino.

Iba a caballo y volvía
de la faena a su lecho.
Mas traía una sonrisa
y un aire de insatisfecho…

lunes, 2 de noviembre de 2009

Os recomiendo un libro




Pienso que sólo basta el primer párrafo del libro en cuestión para, como dice el autor, desasosegarnos un poquito ante la impasibilidad histórica de la Iglesia. Por mi parte añado que con el primer párrafo del libro el lector avezado disfrutará de lo lindo con esta buena narrativa. Y si puede leerlo entero, miel sobre hojuelas.


Así comienza Caín:


Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta, mientras que los otros animales, producto todos ellos, así como los dos humanos, del hágase divino, unos a través de mugidos y rugidos, otros con gruñidos, graznidos, silbos y cacareos, disfrutaban ya de voz propia. En un acceso de ira, sorprendente en quien todo lo podría solucionar con otro rápido fíat, corrió hacia la pareja y, a uno y luego al otro, sin contemplaciones, sin medias tintas, les metió la lengua garganta adentro. En los escritos en los que, a lo largo de los tiempos, se han ido consignando de forma más o menos fortuita los acontecimientos de esas remotas épocas, tanto los de posible certificación canónica futura como los que eran fruto de imaginaciones apócrifas e irremediablemente heréticas, no se aclara la duda de a qué lengua se refería, si al músculo flexible y húmedo que se mueve y remueve en la cavidad bucal y a veces fuera, o al habla, también llamado idioma, del que el señor lamentablemente se había olvidado y que ignoramos cuál era, dado que no quedó el menor vestigio, ni tan siquiera un corazón grabado en la corteza de un árbol con una leyenda sentimental, algo tipo te amo, eva. Como una cosa, en principio, no va sin la otra, es probable que otro objetivo del violento empellón que el señor les dio a las mudas lenguas de sus retoños fuese ponerlas en contacto con las interioridades más profundas del ser corporal, las llamadas incomodidades del ser, para que, en el porvenir, y con algún conocimiento de causa, se pudiera hablar de su oscura y laberíntica confusión, a cuya ventana, la boca, ya comenzaban a asomar. Todo puede ser. Como es lógico, por escrúpulos de buen artífice que sólo le favorecían, además de compensar con la debida humildad la anterior negligencia, el señor quiso comprobar que su error había sido corregido, y así le preguntó a adán, Tú, cómo te llamas, y el hombre respondió, Soy adán, tu primogénito, señor. Después, el creador se dirigió a la mujer, Y tú, cómo te llamas tú, Soy eva, señor, la primera dama, respondió ella innecesariamente, dado que no había otra. El señor se dio por satisfecho, se despidió con un paternal Hasta luego, y se fue a su vida. Entonces, por primera vez adán le dijo a eva, Vámonos a la cama.





domingo, 1 de noviembre de 2009

Para el día de difuntos



Un entierro


Los hombres de Montalbán
con el cuellecito limpio
todos al entierro van

Y las mujeres también,
compungida la sonrisa
dicen: Lo siento. Y amén

Pero el difunto soy yo,
serio y sin saber ni cómo
responder de corazón


Foto post mortem (de autor desconocido) antes de mi incineración