Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

sábado, 15 de marzo de 2008

Cela en Montalbán. ¿Estuvo?


En 1959, Camilo José Cela publicó su Primer viaje andaluz. Notas de un vagabundaje, en el que escribe haber estado en Montalbán. Para los que no dispongan del libro, en la Revista de Feria de 1990, página 56, Fernando Serrano tuvo la gentileza de transcribirnos el párrafo donde cuenta la impresión de ver una boda y asistir al convite. Yo lo resumo en lo siguiente:
Por la calle principal de Montalbán de Córdoba, precedida por la alborotadora charanga de flauta, cornetín, trombón, saxofón y bombo y platillos, marcha la mañanera comitiva nupcial, con los novios a la cabeza. El joven esposo ─casto y circunspecto como un San José mozo y banderillero─ va de smoking muy serio y braceando, marchoso, al compás del pasodoble El gato montés. La joven esposa ─pura y alegre como la moza Santa María─ viste de raso negro, con velo blanco sobre la cabeza, y reparte sonrisas a diestro y siniestro mientras saluda, con la breve mano, a la gente que sale a los balcones para verla pasar.
(…) Cuando se hubo hartado de comer [el vagabundo-Cela], deseó a todos mucha felicidad y se fue, por el camino de La Rambla, a hacer la digestión. Eran las diez de la mañana… (Los puntos suspensivos son míos).
Los montalbeños lectores nos sentimos halagados con que un premio Nobel hablara de nuestro pueblo, pero un servidor (con la lamentable excusa de que Cela ya no me lo pueda revocar) me atrevo a pensar que ese "vagabundo" no pasó por aquí.
Vagabundo es el nombre que el escritor emplea para el narrador viajero, y así el libro se subtitula “Notas de un vagabundaje”. Pienso que aquel hombre no estuvo en Montalbán porque lo que cuenta (1959) es inverosímil y a todo al que le preguntas que de aquel tiempo tenga buena memoria no da crédito a lo que ahí se dice. Por demás, no veo a mi pueblo reflejado en ese párrafo. Pienso, con lo poco o mucho que mi conocimiento sobre literatura pueda avalarme, que ese tipo de boda la habría visto, o leído, de otro lugar. Otro lugar del que ya habría hablado bastante, supongo, en este mismo libro o en otros, puesto que de viajes hay en la bibliografía de Cela por lo menos once títulos.
Como también supongo (y pienso que no supongo mal), la mayoría de los libros de viajes están subvencionados previamente por la editorial u otra entidad, y tal vez, en este caso, el contrato de edición le obligara a “escribir” también de Montalbán, como lo hace de los demás pueblos del alrededor. De modo que al no disponer de mucho tiempo para visitarlo (entendiendo, por lo que le hubieran dicho, que no iba a ver más que una aldea sin historia ni otras cosas de mérito), se justificaría con esa pinturita que no hay donde colgarla. Un apunte cualquiera que hallaría entre sus notas de lecturas o de viajes. Y le vino de perlas, como él mismo diría.
Prudencio Salces

2 comentarios:

orejonkz dijo...

Interesante tu punto de vista.
No te voy a dar la razón, ni te la voy a quitar.
Ante este relato, y dada mi corta edad para las fechas que comentas, yo daba por hecho que las bodas en aquellos años eran muy distintas a las que yo tengo memoria para recordar.
Yo la verdad es que tampoco me imagino una boda de ese tipo en el pueblo y si dices que has preguntado a personas mayores y también le suena a chino, habrá que decantar la balanza un poco porque el señor Cela se sacó una boda del bolsillo.

Pero bueno, que lo que Cela ha unido, que no lo separe el talbanés. Amén.

Prudencio Salces, Juan Luciano Jiménez y Silvestre Marín Cañete dijo...

Por supuesto, orejonkz, que no se trata de quitarle a Montalbán el mérito de figurar en un libro de viajes. Si a la postre al autor de aquel viaje andaluz le dieron el Nobel, no es para menos que nos sintamos estimulados a propalar tan significativo hecho. Pero uno tiene sus dudas, y sus argumentos, aunque mínimos, para desconfiar.