Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

viernes, 2 de diciembre de 2016

LOS VÉRTICES DEL AMOR


Félix Ángel Moreno Ruiz


Barcelona Joyce es la última producción literaria del escritor cordobés Prudencio Salces Jiménez (Montalbán, 1951). Autor de una interesante obra, que incluye cinco libros de poesía ―el más destacado, El mesto de las rosas, fue Premio Juan Bernier en 1998― y varios libros de cuentos, en esta ocasión ha elegido el género narrativo mayor y lo ha hecho con una novela extensa ―casi seiscientas páginas― y de compleja estructura.

Dividida en tres partes de desigual tamaño, está protagonizada por Joao Silvestre, un médico de treinta y ocho años con vocación literaria que está proyectando escribir una novela sobre las relaciones tumultuosas de una pareja que se rompe cuando la mujer, víctima de los malos tratos, abandona al esposo y huye con su hija pequeña, Barcelona Joyce. En la primera parte ―titulada Amores Bolívar―, se alternan el relato de la vida del doctor ―un hombre viudo, que amaba a su difunta esposa, pero cuyo verdadero amor ha sido siempre su hermana Blanca Remedios― , fragmentos de la novela que no avanza al ritmo que su autor quisiera y cuentos que escribe sobre personajes que va conociendo y sobre sus propios sueños como medio para exorcizar los demonios y buscar la inspiración. La segunda parte ―que da título al libro, es decir Barcelona Joyce―, que continúa con la trama de la novela en construcción, nos cuenta la conflictiva relación entre madre e hija, a la que le oculta la existencia de su progenitor. Finalmente, en El reino de las sombras, se produce el encuentro entre Barcelona Joyce y su padre, y ambos inician una relación sentimental, al tiempo que el lector percibe un claro paralelismo entre la vida de Joao y la de los personajes que ha creado e intuye que, a veces, la línea que divide realidad y ficción es tenue o inexistente.

Prudencio Salces ha escrito una novela que exige una gran complicidad por parte del lector. No se trata de una narración al uso, a la que estamos acostumbrados últimamente. Como argumenta uno de los personajes, “las obras de contenido solamente sentimental o dramático, redactadas así, linealmente desde la primera página a la trescientas, donde la historia concluye redondeada, no sé, me parece cosa manida”. En Barcelona Joyce, por el contrario, encontraremos una estructura caleidoscópica, repleta de pequeñas ventanas a la que asomarse, de historias que se conectan entre sí, que aparecen y desaparecen hasta conformar un hermoso mosaico, cuyas teselas ―los relatos― están dispuestas para conformar un dibujo valiente y maduro sobre las relaciones incestuosas y la pasión amorosa. Y todo ello en un continuo juego metaliterario, en el que vida y literatura se confunden, con inteligentes alusiones a grandes obras literarias de cuyas fuentes su autor bebe, con un estilo ameno y, a la vez, elegante y preciso, con un vocabulario rico y variado, que hacen aún más interesante y recomendable, si cabe, su lectura.

Autor: Prudencio Salces Jiménez
Título: Barcelona Joyce
Editorial: Ediciones Atlantis
Lugar de edición: Madrid                                           
Año: 2016


miércoles, 19 de octubre de 2016

La soledad también es un encanto



Ahora él se ha ido, se murió, la soledad también es un encanto como cualquier caricia, piensa ella sentada en la terraza. Compraron ese piso por la enormidad de la terraza que tanta ilusión le producía al marido, pero a ella le sobraba el espacio vacío de imprevistos. A las visitas las recibían en el salón y desde ahí se marchaban tras el café. Ningún amante escaló a la terraza en las horas precisas. Tampoco un niño correteaba por allí con su bicicleta de juguete. Aun sin darse cuenta de las sensaciones oclusivas que su mujer sentía en la gran terraza, el marido compró macetas de plástico duro y otras de cerámica verde y arriates largos de fibrocemento donde sembró tanto tipo de plantas como le vino en cuenta. Entonces ella se sentía más agobiada y pequeña en ese espacio que había que cuidar todos los días.


Si el lector condescendiente así lo aprueba, pasamos sin detallar qué plantas y flores de terraza compró y sembró y dejó al cuidado de su esposa el hombre. Ella también tenía su trabajo fuera de casa, y bien remunerado, pero él llegaba tarde y cansado y para entonces las flores de la terraza ya debían de estar regadas y cuidadas. Había que eliminar gusanos que taladran las hojas, insectos que se apoderan de todo, barrer las hojas secas que caían y ensuciaban el suelo a diario. Así trascurrieron unos años sin que un hijo u otros imprevistos ajenos al matrimonio ocurrieran en la vida de la mujer que digo. 

Y un día el hombre se murió: de algo, no recuerdo si de un infarto o de un dolor de huesos, solo sé que se murió de prisa, como venía viviendo. Ella se quedó tranquila y fue cuando dispuso eliminar todas las flores con las que el marido había invadido la terraza que la mujer debía mantener con decoro y con paralela desgana. Esa tarde de otoño, con la gran terraza vacía y abierta a las salidas del sol, sacó una silla del comedor y, tras encender su primer cigarrillo de viuda, se dijo para sí: «El dolor se lleva dentro, pero la soledad también es un encanto. ¡Qué leches!», puntualizó. 

lunes, 17 de octubre de 2016

OJOS TRISTES



Ojos tristes
corazón sangrante,
alma en pena,
frío en el semblante,
su amada ha muerto.
Nadie se lo dijo
él se lo oyó al viento,
respiró el perfume
de su último aliento.
Adiós, alegría,
volarás muy lejos
siempre al lado de ella.
¿Volverá ese día en que a su lado
de nuevo retornes?


Era estudiante de bachillerato en el Instituto Góngora de Córdoba. Su nombre femenino y raro, de esos nombres abruptos que hacen llorar a las adolescentes que no quisieran tenerlo (Ramona, Leovigilda, Fertuosa) sin por ello ser desmérito ni fealdad, fue usado después por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad en dos de sus personajes proverbiales. Eran los últimos años 60 cuando hallé en el periódico de la provincia (solo había uno entonces) las poesía que se cita, «Ojos tristes». No recuerdo si tenía otro título ni dónde pudo haber parado aquel recorte de papel que se puso pálido antes de haberlo perdido: en mi memoria aparecen ahora todos los versos tal y como me los aprendí entonces por las veredas del sueño. La muchacha había ganado un concurso de poesía en su pueblo, Posadas, y una feria estuvo en el nuestro con sus amigas. No he vuelto a saber de ella. ¿Vivirá? ¡Claro que sí! ¿Pero dónde? ¿Leerá aquí su poesía de juventud? Me gustaría saberlo: daría un puntapié de alegría sobre el muro del tiempo para derribar no sé qué cosa y descubrir vete tú a saber qué discordia de la fantasía.


viernes, 1 de abril de 2016

Sinopsis de Barcelona Joyce

Sinopsis de mi novela Barcelona Joyce, de próxima aparición:


Este libro también pudiera titularse Extranjeridad, pues todos los personajes son de países distintos y la novela se desarrolla en un lugar indefinido que bien pudiera ser una ciudad cualquiera de Europa.

            Consta de tres partes o libros diferenciados cuyos dos primeros no guardan relación entre sí.

En el primero (Amores Bolívar) se cuenta la historia de un joven doctor y la relación entre sus cuatro hermanas. Al parejo de su profesión, su vocación literaria le lleva a redactar las peripecias de un hombre abandonado por su esposa por malos tratos e infidelidad. Las indecisiones del doctor para afrontar la novela que quiere escribir, le llevan a redactar mientras tanto cuentos de cada uno de los amigos con los que se reúne en un bar llamado Talbania.

En el segundo libro o novela, se describe cómo la mujer que abandona a su esposo desaparece con la hija recién nacida (Barcelona Joyce) sin dar cuenta de su paradero. La madre, Margot, cría a la hija haciéndole saber que no tiene padre y vive en un mundo subterráneo de apartamiento y de pasiones delirantes, que influyen en la hija un carácter desequilibrado y rebelde.

La tercera parte (El mundo de la sombras) es una síntesis de las dos novelas precedentes en donde transcurre el encuentro del padre con su hija, que se hace llamar Nona, pero sin reconocerse en realidad, y viven un apasionado enamoramiento que les conducirá a una situación extraña, onírica y feliz.

El incesto como fondo, basado en el encuentro del amor verdadero, es la trama de las dos novelas y su epílogo.


sábado, 12 de marzo de 2016

Fragmento de mi nueva novela

Próximamente se publicará una nueva novela mía titulada Barcelona Joyce. Quiero ofrecer aquí un pequeño fragmento para ir abriendo boca a quien pueda interesarle.


Lo ha llamado su hermana Blanca Remedios, la que tiene los ojos de nube derramada, para felicitarlo en su treinta y tres cumpleaños. Nunca se olvida la más pequeña de sus hermanas de llamarlo los días más significados de su vida. ¿Qué vas a hacer esta tarde? Él titubea ante la pregunta y no dice nada concreto sobre la historia de Barcelona Joyce que tiene sobre la mesa. ¿Quieres venirte a cenar con nosotros? El plural nosotros le retiene en el no más explícito porque ahí entra su cuñado Henry, un triunfador desde joven que mira con desdén la vida desperdiciada de Joao Silvestre, pero no quiere ser hiriente, no pretende desagradecerle a su hermana lo que él sabe que significa más que una cortesía. Quisiera celebrarlo junto a él. De modo que se disculpa, se ensimisma, estaba almorzando y no termina la comida. El estómago también suele ser muy sensible al recibir emociones contrariadas, pues a fin de cuentas no es más que un músculo, como el corazón. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Madrid recuerda a Miguel Hernández colocando una placa en la pensión donde vivió en 1935

03.05.2014 | 01:26
Madrid recuerda a Miguel Hernández colocando una placa en la pensión donde vivió en 1935
Madrid recuerda a Miguel Hernández colocando una placa en la pensión donde vivió en 1935 

El Ayuntamiento de Madrid, a petición de la Universidad Miguel Hernández y la asociación de amigos del poeta oriolano, ha colocado una placa conmemorativa en el edificio número 96 de la calle Vallehermoso, en pleno barrio de Chamberí, para recordar que en ese lugar vivió el escritor en una pensión, durante su estancia en la capital de España entre los años 1935 y 1936. La pensión estaba muy cerca de la calle Ríos Rosas, y allí se encontraban las antiguas instalaciones de Espasa-Calpe, donde trabajaba Hernández como colaborador de José María Cossío en la preparación de la Enciclopedia de los toros.

lunes, 17 de marzo de 2014

Don Antonio Machado, ¿con el corazón dormido?


Es de ley que todos los lectores que, en algún momento de nuestra edad, nos hemos sentido arrobados por el genio y la figura de don Antonio Machado, le rindamos tributo de continuo; máxime si este año de 2014 se cumple y conmemora el setenta y cinco aniversario de su muerte. Una muerte ligera de equipaje, como él mismo predijo, pero pesada y honda por la circunstancia en la que le sobrevino.

Una de las últimos fotos de Machado

Para su evocación, para rendir memoria al gran Machado, un servidor escoge este poema místico y misterioso que se titula “¿Mi corazón se ha dormido?” Sí, con interrogación. Porque ese fue uno de los preceptos del maestro: el poner al lector inocente frente a la sencillez profunda del poeta. Esta composición pertenece, en sus Poesías Completas de la Colección Austral, al apartado titulado “Humorismos, fantasías, apuntes”, y la escojo de entre toda su obra porque pienso en la vitalidad presente de su contenido. 
Que el lector lo considere con arreglo a su sensibilidad y al momento en que nuestro país se desenvuelve.

¿Mí corazón se ha dormido?
Colmenares de mis sueños,
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos,
girando, de sombra llenos?

No; mi corazón no duerme.
Está despierto, despierto.
Ni duerme ni sueña, mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.


Antonio Machado. Poesías Completas. Colección Austral, Madrid 1971.

martes, 4 de marzo de 2014

Final y presentación: Las garras del chacal


Yo le hablo a Vicenta de Belarmino Bécquer y le digo que también se ha casado ya, pero si por algo me pone triste su recuerdo no es porque siga queriéndolo, aunque no lo he olvidado, sino por la desgracia en que lo han hundido las gentes de mi pueblo. Eso me cuenta mi amiga Lola Isabel, cuyo padre es un médico forastero que llegó después de la guerra y es un hombre que no se mete con nadie pero que se entera de todo y no va por ahí chismorreando. Don Vicente Calahorra se llama, igual que mi amiga del convento, y es muy amable con todos sus pacientes y con las amigas de su hija, pero no va al casino porque es de ideas distintas a las de mi padre y las de don Juan y don Crisóstomo. Sin haberlo visto con mis propios ojos, estoy por creer la versión que me ofrece Lola Isabel mejor que la de mi madre. Que se confabularon contra el proceder de la maestra y ha pagado también mi pobre Belarmino. Me avergonzaría que mis padres estuvieran también implicados en esa intriga que ha dejado a los recién casados en la calle, ofendidos por las mentiras de Santiago y por la mala voluntad de los demás. Sería como para no volver nunca más a ese pueblo. En el pueblo, Belarmino no sabe trabajar en otra cosa y allí no hay más oficinas que las que hay. Y no puede irse de Talbania porque Micaela Miranda está obligada a no salir de allí hasta que cumpla dos años. Desterrada. ¡Qué palabra más áspera y más fea! Se parece a los pinchos de una sierra. ¡Ave María Purísima!


viernes, 21 de febrero de 2014

Una taza de música, por favor


"DERVICHADA HARAZEMIANA NOCTURNA AL CANTO:

La canción "Lamma bada", es una muwashaha andalusi que acabó pasando a la tradición oral de buena parte de Oriente Medio. Es probable que su origen sea la Córdoba omeya. Así que probablemente sea la canción popular más antigua de Europa que se conserva...

En 2006 moría el músico nubio Hamza el Din. Nunca, por más que lo intenté, llegué a saber gran cosa de su vida, parece ser que novelesca e intensísima. Apenas unos datos sueltos en las carátulas de sus discos o en las revistas especializadas. Su recorrido por su Nubia natal montado en un burro y armado de lápiz y papel recogiendo decenas de canciones de su pueblo antes de que fuera inundada por las aguas de la presa de Assuan. Su virtuosismo con el laúd, que aprendió con grandes maestros en El Cairo y su salto a Roma y Estados Unidos (1962) primero y al Japón después tras su casamiento con una japonesa. Fue admirado por grandes músicos occidentales y colaboró con algunos de ellos, como The Grateful Dead o el Kronos Quartet.

Lamma bada yatazanna... (cuando ella comienza a cimbrearse...)"

https://www.youtube.com/watch?v=js8zhtEx12o


Por gentileza de Victorio Domínguez

martes, 4 de febrero de 2014

Soneto, de Valerio Gálvez López



Este que sigue es un soneto ambivalente, amigo Prudencio. Nació en mí y, apenas vista la luz de su existencia, fuiste tú el primero en tenerlo entre las manos, en escucharlo ─como siempre, apasionado─, en aceptarlo y sentirlo como tuyo. Salvo en el terceto final, del que me permití la licencia de hacerle una segunda versión, que para ti era más personalizada.
Sea como fuere, con profunda admiración a tu pluma te lo dedico. Un abrazo.
Valerio

¿He de pedir perdón en cada día
y arrancarme esta losa de mi pecho,
he de llorar el daño que haya hecho
como sucio ladrón de una empatía?

He perdido la estima que tenía
y el respeto ganado por derecho,
cambiado torpemente por despecho
a causa de mi loca fantasía.

Si pudiera borrar de mi existencia
las horas que en silencio ya he sufrido
aún no habría cumplido penitencia.
  
1) Y si vuelvo a ganar cuanto he perdido,
feliz daría premio a mi conciencia
que ama tu amistad y odia tu olvido.

2) Y es que debo ganar lo que he perdido,
ver de nuevo la luz de la inocencia,
y dar lustre y honor a mi apellido.
 Febrero de 2014