Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

jueves, 27 de marzo de 2008

Miguel Hernández

El rayo que no cesa


En la evocación de Miguel Hernández casi siempre se tiene en cuenta, de modo reductible, su poesía social y política (magnífica a todas luces), su vida desgraciada y su trágica muerte. En este 56 aniversario de su pérdida, yo lo convoco aquí con uno de sus grandes sonetos de amor. Porque, entiendo, El rayo que no cesa es toda una revelación de la poesía más eminente que dio el siglo pasado en España.





26

Por una senda van los hortelanos,

que es la sagrada hora del regreso,

con la sangre injuriada por el peso

de inviernos, primaveras y veranos.

Vienen de los esfuerzos sobrehumanos

y van a la canción, y van al beso,

y van dejando por el aire impreso

un olor de herramientas y de manos.

Por otra senda yo, por otra senda

que no conduce al beso aunque es la hora,

sino que merodea sin destino.

Bajo su frente trágica y tremenda,

un toro solo en la rivera llora

olvidando que es toro y masculino.



Extraído de: Editorial Losada, S.A. Buenos aires, 1963

Obra, biografías y estudios:

Obra completa / Miguel Hernández ; edición crítica de Agustín Sánchez Vidal y José Carlos Rovira con la colaboración de Carmen Alemany. Madrid: Espasa-Calpe, 1992. II vol.

Miguel Hernández. Poemas de amor: Antología. Estudio, selección y notas Leopoldo de Luis. Madrid: Alianza Editorial, 2002.

FERRIS, José Luis. Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte de un poeta. Madrid: Temas de hoy, 2002.

RIQUELME, Jesucristo. Orihuela de la mano de Miguel Hernández. Alicante: Aguaclara, 1997.

SÁNCHEZ VIDAL, Agustín. Miguel Hernández, desamordazado y regresado. Barcelona: Planeta, 1992.

www.miguelhernandezvirtual.com

6 comentarios:

orejonkz dijo...

Muy bueno el poema, sin duda esa capacidad de expresar con palabras lo que para los mortales sólo son sensaciones me parece espectacular.

i75mara dijo...

Mi comentario a esta entrada he decidido hacerlo en mis antrópicos (http://antropicos-blogspot.com, por aquello de la publi gratis..).

Hay algo que leí sobre esta obra que me llamó extraordinariamente la atención: ningún poeta se ha atrevido con el tema del rayo desde Hernández. Por supuesto del rayo como símbolo del amor tormentado.

Gracias por descubrirme a Miguel Hernández. A tí y a Serrat..

Salud

Luis Quiñones Cervantes dijo...

Leerlo le provoca un resucitar íntimo en cada uno de nosotros. El otro día lo homenajee en el clase con mis alumnos. Y es una pena: lo único que sabían de él es que lleva su nombre una parada de Metro y que tiene en su honor una calle.

Y cuánta fue su relación con Vallecas: con su paisaje, con sus artistas, en resumen con su pueblo.

¿Qué hacemos? ¿Quemamos algo?
Un abrazo, enorme, Pruden.

Ana Estepa dijo...

Pues yo, sobre este soneto tengo que decir, que no es de los que más me gustan de Hernández. A Hernández lo prefiero en octosílabos.
Quiero destacar también de la poesía de Hernández la sencillez de su escritura y la capacidad que tenía (y que tiene, porque los grandes poetas no mueren nunca), para llegar a todos los lectores.


Por cierto, tienes dos erratas: la primera es en el título de la entrada; has puesto Her(r)nández, con dos erres y la segunda es en el soneto.

En el sexto verso:

"y van la canción, y van al beso,"

El verso correcto es:

"y van (a) la canción, y van al beso,"

Fíjate que en ese verso se rompe el ritmo y no es endecasílabo.

Un gusto pasar por aquí.

Prudencio Salces dijo...

Gracias Ana, muchísimas gracias por la observación, eso me demuestra que no solo eres una buena lectora, sino una poeta con sentido porque llevas la música contigo.

Pido disculpas a los posibles lectores que hayan sentido alterado la melodía del sexto verso. Ya está corregido.

Espero que el espíritu de Miguel, si anda entre nosotros, me disculpe igual.

Y Vallecas: eso sí es de pena, el olvido. O el silencio.


Miguel Ángel (imara75), entré ayer en Antrópicos y me parece magnífica por lo original y el matiz de curiosidad tu página dedicada a nuestro poeta. Hay mucha más matemática en otro libro póstumo de Miguel: "Romancero y cancionero de ausencias". Ese, pese a pertenecer a sus años de cárceles, está escrito con sumandos y raíces cuadradas. ¿Lo conoces? Y el soneto que has incluido, el del toro, cuántas veces lo habré recitado de memoria porque me parece de los más estremecedores de toda la obra hernandiana. Sopesé los dos, pero me decidí por este por considerarlo más propio del aire de rural Talbania.
Un fuerte abrazo para todos.

Susana dijo...

Pedazo de girasol el que tienes puesto!!

Reconozco ser de la misma tierra que Miguel Hernández, pero también reconozco haber leído más bien poco de él, soy lo peor...