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lunes, 28 de marzo de 2011

Miguel Ruz Salces, un alcalde para la concordia



Comienzo divulgando la confianza de que Miguel Ruz Salces será un buen alcalde de nuestro pueblo porque su discurso de presentación lo ha basado en la filosofía del diálogo. Ha sido ayer domingo en el Teatro Municipal, lleno hasta los topes, con todo el público atento como es debido y, al final, un aire de serenidad esperanzadora se abría en las sonrisas de la gente que me dieron a entender que esa satisfacción colectivamente expresada puede ser un buen camino. El respeto como símbolo de madurez política; la comprensión de la diversidad ideológica en que se organiza la sociedad montalbeña como significación de civismo a tener en cuenta; el diálogo con los grupos de la oposición para que el progreso del pueblo no se perpetúe en un intento.


He aquí el secreto de Miguel para gobernar su pueblo: respeto, comprensión y diálogo. Porque si no se dialoga, no se puede gobernar bien ni las cosas se empiezan, dijo más o menos textualmente. Y citando a Nelson Mandela recordó que los imposibles dejan de serlo cuando se les mete mano.

Los que conocemos a Miguel en el ámbito social y político sabemos que no es un secreto sacado de la manga del oportunismo electoral. Siempre ha sido un hombre de convivencia diáfana y su lucha desde la izquierda la ha fundamentado a conciencia en la participación colectiva. Esto es bien sabido de todos. Impulsó hace años la Asociación Juvenil El Enjambre, que todavía picotea en actividades culturales y medioambientales, musicales y deportivas. Creó después, desde el corpus de Izquierda Unida, la Plataforma Ciudadana con el encargo primero y casi único de movilizar todas las sensibilidades de la juventud en torno a los problemas reales de Montalbán.


Los logros de ese saludable movimiento sociopolítico, que han de estar en el conocimiento de quien no quiera cerrar los ojos, no los voy a enumerar aquí porque no es mi intención. Resalto de esa labor colectiva el espíritu loable de haber conseguido que se movilizase y participase en política un porcentaje elevadísimo de jóvenes de ambos sexos con la preocupación y las ideas puestas en el futuro de su pueblo. Todo eso en años de escasez entusiasta y depravación consumista como son los tiempos presentes por el deterioro moral de la democracia.

Fotos: Zimagen
Miguel Ruz Salces, sencillo y culto, coloquial e inteligente, trabajador autónomo, viajero y vitalista, de procedencia humilde, médula de unas familias identificadas con el comunismo y la izquierda regeneradora, habla con elegancia pero sustanciosamente; expresa ideas de izquierda con el oído puesto en el interlocutor; piensa que nadie es dueño de la razón absoluta y que por eso es preciso la concordia para gestionar las inquietudes de un pueblo como Montalbán, un pueblo cuyas gentes emprendedoras necesitan dos horas más cada día para realizar sus múltiples proyectos de trabajo o de integración solidaria. Los montalbeños somos muy diversos y plurales, afirma Miguel en su discurso de presentación, y cada grupo identitario de esos montalbeños son los que hacen funcionar a un pueblo.

Sin tópicos emberrinchados en la grandilocuencia, sin ademanes de resabios revancheros, sin asomo de populismo místico, sin ofender a nadie, con los pies en el suelo, las ideas claras y las palabras justas. No hay mentira, no hay doblez, no hay otra ambición que la de practicar el orgullo patrio. Una propuesta que dignifica el ejercicio cívico de la política como base de la fraternidad, para que, como IU ejerce y reivindica, los ciudadanos no andemos con la cabeza agachada y la esperanza perdida.

Esta es más o menos la esencia de un discurso sincero, original, sustentado con el apoyo de la candidatura de Izquierda Unida y su programa creíble. Un discurso humanista y un programa del tamaño de su pueblo con los que deseamos que Montalbán estirpe de sus plenos municipales y de sus falsos pasquines el resabio destructivo de los malos perdedores. Porque, pensamos muchos, a los plenos municipales hay que ir con la voluntad de aportar ideas para tu pueblo, y no con la cizalla parlanchina de boicotear las presentadas por otros. La política de calle se hace trabajando, no confundiendo a los ciudadanos desde un despacho bien pagado en la capital con mentiras al uso de los políticos de oficio

6 comentarios:

Amonimo dijo...

Miguel Ruz me cae bien, pero ademas de para la concordia el futuro alcalde de Montalban, sea quien sea, debe ser un alcalde para el progreso del pueblo, que se esta quedando atras y con un futuro muy incierto. Enhorabuena por el blog Prudencio.

Prudencio Salces dijo...

Gracias, señor o señora anónima. Eso es exactamente lo que vino a decir Miguel, que para que el pueblo funcione, tanto desde dentro como hacia el progreso, primero tiene que haber buena armonía entre todos los concejales. Por eso plantea lo del diálogo, para que no se anden poniendo zancadillas.
Espero que así sea por el bien de todos

Prudencio Salces dijo...

Quiero añadir que empleamos la palabra PROGRESO como si en él se fundamentase la felicidad del individuo. España mismo es un país que ha progresado muchísimo las últimas décadas y continúa siendo para muchos un lugar inhabitable.
Miguel habló de progreso, cómo no, de dar por fin salida al polígono industrial y de la creación de puestos de trabajo. Ya veremos en qué queda eso. Personalmente valoro más otros de sus postulados que allí planteó: apostar por la cultura y la consideración a los creadores y en concienciar al montalbeño en el respeto a su pueblo.
Tal vez a esto también pueda considerársele progreso. Son ideas antiguas, pero forman parte de la convivencia y el progreso de una comunidad.

maravillas dijo...

Muy bien elegidas las palabras del futuro alcalde: "diálogo, comprensión y respeto". Lema que deberían de enarbolar todos los ediles, todos los consistorios, todos los diputados y todos los senadores de este país, con todos sus presidentes, porque el respeto es la base de los derechos de todos, y el diálogo, el entendimiento, y todo lo que se entiende se comprende, y la comprensión es la base del conocimiento.

¡Ganará, estoy segura!

Carmela dijo...

Buena frase de Mandela :"Los imposibles dejan de serlo cuando se les mete mano."
La relacioné con otra dicha por un gran latinoamericano que también apostaba por el respeto , la comunicación y la cultura:"Hagamos lo imposible".
Enbuenahora.

Pruden dijo...

¿Ese otro latinoamericano fue el Che, Carmela? Recuerdo la frase pero no su autor.
Gracias por volver, seña de que tu hija está ya bien. Me alegro

Pruden