Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

jueves, 4 de octubre de 2012

Curiosidad de la memoria




Cuando estalló la guerra su padre viudo y su hermano de 15 años estaban en un melonar, cerca de Andújar. Los dos eran analfabetos. Y muy pobres. También pobres de espíritu, como se entiende con esa frase de raigambre y hechura confortativas. Ella, huerfanita, vivía en Talbania con unos primos mientras tanto, y no supo más de ellos hasta pasados los tres años de enfrentamiento civil. Cada lugar quedó en una zona de distinto color. El rojo y el azul. Ella apenas lloraba; solamente, cuando alguien le recordaba la posible existencia de sus dos familiares, sentía la desolación de su adolescencia prestada. Casi tres años enteros sin saber de ellos. Los sentía cercanos, pero también los daba por perdidos.
Esto no es una leyenda, ni ejemplar ni maniquea ni tristemente heroica. Es un suceso más de aquella España que es menester seguir rememorando para que nuestros antepasados, por humildes y analfabetos, vencedores con miedo y anónimos derrotados, retornen a las conversaciones con sentido.

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