Evgueni Stuchenko: A la izquierda muchachos, a la izquierda, pero nunca más a la izquierda de vuest

domingo, 31 de octubre de 2010

Entre las gracias que la vida le concede a uno, mayor de tanta edad, amante de lo dicho, el comentario tuyo, Ross, ruboriza un poquito la carne de la cara, la sangre del espíritu, la sien de la verdad.

Pero ¿quién será Ross? ¡Vecina de por vida! Cuando uno tiene vecinos en Talca (Chile), en Aquisgrán (Alemania), en Río de Janeiro (un mulato grandísimo) y hasta en Pinar del Río (Cuba) muriéndose de hambre y esas cosas el pobre Pepe, soldado que lo fue en Angola y revolucionario sin futuro a fin de cuentas, ¿por qué ha de extrañarle a uno la vecindad sin cara?

Pues sí, me horroriza desde siempre, Ross, el no saber quién vive detrás de la palabra. Desde siempre me horroriza la palabra Anónimo, la navaja a traición, las guerras preventivas, las guerras mundiales y las guerras civiles. Me dan cosa también, algo así como un pálpito de oscura incertidumbre, los Seudónimos tantos de Internet que dicen y no acaban. Me producen espasmo los Anónimos cívicos igual que los ruines, de verdad, Ross, igual que me desconciertan los Seudónimos rosa, el seudónimo Espuma, Bailey o Casaslargas.

Tus palabras, escuetas y modernas, me son halagadoras, Ross, vecina de por vida que al parecer me encuentras este otoño buscando un renacer nacido aquí en La Rambla, Anabel, escritora con pulso y pensamiento de verdad, auténtica escritora de pasado mañana, de mañana que es lunes, escritora de ayer, desde antes de ayer porque el presente ha pasado y Anabel te ha traído a mi casa, vecina que ignorabas lo que ocurre en Talbania.

Me horroriza el silencio detrás de los Anónimos, oculto en los Seudónimos que pasan y sonríen por encima del hombro o dicen lo que piensan aunque sea bonito, una buena chaqueta o el aria de una ópera. Uno es así de antiguo y no acaba de entrar en Internet.

Dime, río, Red, Ross…, ¿quién hay detrás del rostro y el verbo enrarecido?

1 comentario:

Ross dijo...

Gracias Prudencio, por hacer una entrada a la incógnita de este seudónimo, que espero que ya sepas con claridad, quién soy, entre palabras, soy tu vecina de por vida y entre la vida, vecina de barrio, de la vida y de una amistad cercana entre este pueblo que todos nos conocemos. Mil gracias vecino y escritor de tus libros que nos lleba a tiempos pasados entre pensamientos de una vida, llena de humildad, cariño y bondad.

Te sigo por esta casa y te leo.
Besos, Rosa Mª.